La Ley de Defensa del Consumidor parte de una idea simple: en la relación de consumo, el consumidor es la parte débil. Pero, ¿qué pasa cuando esa vulnerabilidad es aún mayor por razones de edad, salud, situación económica o social? Para esos casos, existe una figura clave: el consumidor hipervulnerable.
Reconocida oficialmente por la normativa argentina (Resolución 139/2020) e incluso a nivel Mercosur, esta categoría busca dar una tutela reforzada a quienes más lo necesitan.
¿Quiénes son considerados consumidores hipervulnerables?
La ley identifica a personas en situaciones de vulnerabilidad agravada, como por ejemplo :
- Personas mayores de 70 años.
- Niños, niñas y adolescentes.
- Personas con discapacidad.
- Jubilados, pensionados o personas con ingresos bajos (igual o menor a dos salarios mínimos).
- Personas pertenecientes al colectivo LGTB+.
- Migrantes o turistas.
- Residentes de barrios populares o zonas rurales.
¿Qué implica esta “protección agravada”?
Ser identificado como consumidor hipervulnerable significa que los proveedores tienen un deber de cuidado y diligencia mucho mayor. Un fallo reciente de junio de 2025 (“Ruffo c/ Omint”) lo dejó claro: un tribunal consideró a un jubilado con un hijo con discapacidad como hipervulnerable y ordenó a su prepaga refacturar y devolver el IVA mal cobrado, destacando que su condición exigía “una potenciación de los mecanismos de tutela”.
En la práctica, esto se traduce en:
- Trato prioritario: Tus reclamos deben ser atendidos con mayor celeridad.
- Deber de información reforzado: La empresa debe asegurarse de que entiendas perfectamente las condiciones del contrato, usando un lenguaje claro y accesible.
- Análisis judicial más estricto: En caso de conflicto, los jueces evaluarán la conducta de la empresa con un estándar más exigente.
Esta figura es un avance fundamental hacia una protección más justa y equitativa. Si vos o alguien que conocés se encuentra en alguna de estas situaciones, es fundamental saber que la ley les otorga derechos reforzados. No es un trato preferencial, es un piso de igualdad para equilibrar la balanza.

